De la lógica
al prototipo.
Esta semana la agencia pasa de comprender cómo funciona una automatización a construir y probar un flujo sencillo. Primero diseña la lógica. Después la convierte en un prototipo funcional que puede probarse, corregirse y documentarse.
La automatización comienza antes de la herramienta.
Comienza cuando el proceso puede explicarse con lógica: qué lo activa, qué datos necesita, qué acciones ocurren, qué condiciones cambian el camino y quién supervisa el resultado.
Una automatización puede leerse como una historia lógica.
Disparador
¿Qué evento inicia el flujo?
Acción
¿Qué debe ocurrir después?
Condición
¿Qué pregunta cambia la ruta?
Datos
¿Qué información entra, se transforma o se transfiere?
Todo flujo necesita un “cuando…”.
El disparador define el momento exacto en que la automatización comienza.
Formulario enviado
Cuando una persona completa una solicitud.
Correo recibido
Cuando llega un mensaje con una condición específica.
Registro nuevo
Cuando aparece una fila o elemento nuevo.
Horario
Cuando llega una fecha u hora programada.
Después del disparador, algo debe pasar.
Enviar
Correo, mensaje o notificación.
Crear
Documento, registro, carpeta o tarea.
Actualizar
Estado, campo, etiqueta o base de datos.
Transformar
Datos, texto, formato o contenido.
La lógica aparece cuando no todo sigue el mismo camino.
Pregunta
¿La solicitud está completa?
Rutas
SÍ → continuar
NO → solicitar información faltante.
Las herramientas necesitan compartir información.
Una automatización útil no solo conecta aplicaciones: conecta datos correctos entre aplicaciones correctas.
¿Qué pasa cuando algo no funciona?
Dato faltante
El flujo no tiene la información necesaria.
Servicio caído
Una plataforma no responde.
Dato incorrecto
La automatización procesa información equivocada.
Ruta inesperada
Una condición manda el caso al lugar incorrecto.
No todo debe correr sin mirar.
La agencia debe decidir qué puede automatizarse por completo, qué requiere revisión y qué decisiones deben mantenerse bajo responsabilidad humana.
Diseño lógico de una automatización.
Ahora la lógica se convierte en prototipo.
La agencia construye y prueba un flujo sencillo aplicado a una necesidad de comunicación. El objetivo no es construir “la automatización perfecta”, sino demostrar que la lógica funciona y puede explicarse.
Recupera la lógica de M15.
La herramienta puede cambiar. La lógica debe seguir siendo comprensible.
Construye una versión mínima que sí funcione.
1 · Conectar
Configura las herramientas necesarias.
2 · Mapear
Relaciona correctamente los datos.
3 · Ejecutar
Prueba el flujo con datos controlados.
4 · Observar
Registra qué funciona y qué falla.
No basta con que funcione una vez.
Caso normal
Datos correctos y ruta esperada.
Dato faltante
¿Qué ocurre si falta información?
Condición falsa
¿La segunda ruta funciona correctamente?
Error controlado
¿Puede detectarse y explicarse el fallo?
Fallar también produce información.
La IA puede ayudar a explicar el error.
La agencia puede compartir mensajes de error, lógica del flujo y resultados de prueba para pedir hipótesis o preguntas de diagnóstico. La IA no debe modificar ciegamente un flujo que nadie entiende.
Si nadie puede repetirlo, todavía no está terminado.
Objetivo
Qué resuelve la automatización.
Activación
Qué inicia el flujo.
Secuencia
Qué ocurre paso a paso.
Datos
Qué información utiliza o produce.
Errores
Qué puede fallar y cómo detectarlo.
Supervisión
Qué debe revisar una persona.
Prototipo funcional + manual breve.
Prototipo funcional
El flujo ejecuta al menos un caso completo de principio a fin y permite comprobar el resultado.
Manual breve
Otra persona puede entender qué hace, cómo se activa, qué revisar y qué hacer si falla.